El racismo y la islamofobia siguen siendo una amenaza real en las redes sociales y en la vida cotidiana. Según los últimos datos del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), más del 90% de los mensajes de odio detectados en redes sociales en España durante el último mes se dirigieron contra personas norteafricanas y musulmanas.
El informe, elaborado por el sistema FARO, que rastrea Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X, revela que el 54% de los mensajes atacaba a personas de origen norteafricano (principalmente de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto) y el 40% a personas musulmanas. En muchos casos, ambas motivaciones —étnica y religiosa— se entrelazan, lo que dificulta distinguir entre racismo e islamofobia.
Estos datos reflejan una sobrerrepresentación alarmante: los colectivos más señalados constituyen una minoría en el conjunto de la población extranjera en España. A pesar de que Marruecos es el país africano con mayor número de residentes en el país, los norteafricanos representan solo el 14% del total de personas extranjeras censadas.
Un odio que trasciende las redes
Oberaxe alerta de que los discursos de odio online pueden ser “la antesala del delito”. Durante episodios de tensión o disturbios racistas, como los ocurridos en Torre Pacheco o Vicálvaro, el número de mensajes islamófobos llegó a multiplicarse por quince en un solo día. Estos picos de odio digital, según el observatorio, están estrechamente vinculados a un aumento de la violencia y la hostilidad en la calle.
El tipo de contenido más frecuente es la deshumanización, seguida de amenazas, llamadas a la expulsión y a la violencia. Aunque las plataformas digitales han retirado el 35% de los mensajes denunciados, el resto continúa circulando, alimentando prejuicios y discriminación.
Una preocupación compartida
El VII Congreso Nacional Desmontando la Islamofobia, celebrado esta semana en Málaga y organizado por la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, abordó este fenómeno creciente y las estrategias necesarias para combatirlo. Desde el Gobierno, se ha publicado un manual para contrarrestar la islamofobia, con herramientas para promover una contranarrativa basada en la convivencia y el respeto.

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