Con motivo del Día Internacional contra el Discurso de Odio, el pasado miércoles 18 de junio se celebró la jornada “El odio no chuta: Fútbol por la convivencia”, una iniciativa conjunta impulsada por entidades sociales e instituciones para reivindicar la cohesión social y la convivencia frente al racismo y la exclusión.

La actividad fue promovida por la asociación Street Soccer Barcelona —pionera en el uso del fútbol como herramienta de inclusión y empoderamiento comunitario—, junto con el ICIP, Novact y el Club Esportiu Europa, el primer equipo de fútbol en Cataluña en declararse abiertamente contrario al racismo, el fascismo, el machismo, la homofobia y el bullying, en 2021. El club cedió su campo, el Nou Sardenya, para acoger un partido muy especial.

Una selección formada por personas de Street Soccer Barcelona, el ICIP y Novact jugó un amistoso contra un equipo de personas vinculadas al Europa, con el objetivo de celebrar la diversidad y lanzar un mensaje colectivo para plantar cara al odio desde la acción comunitaria y el compromiso transformador. Durante el evento, Street Soccer presentó su nueva equipación, diseñada en colaboración con Top Manta, la marca social y solidaria del colectivo de manteros de Barcelona.

Los valores del deporte para la construcción de paz

Antes del partido, en las mismas instalaciones del Nou Sardenya, se celebró una mesa redonda con la participación de Raül Romeva, doctor en Ciencias de la Educación y el Deporte y en Relaciones Internacionales; Íngrid Hinojosa y David Sow, de Street Soccer Barcelona; Luca Gervasoni, codirector de Novact; y Kristian Herbolzheimer, director del ICIP. La sesión fue moderada por Eric Hauck, exdelegado del Govern en los Balcanes, y clausurada por Victòria Alsina, presidenta del distrito de Gràcia.

Durante su intervención, Romeva explicó cómo el deporte —y el fútbol en particular— puede ser un “vector para romper estigmas y estereotipos, para humanizar y construir sociedades más cohesionadas”. También subrayó la importancia de construir referentes positivos, como lo es actualmente el fútbol femenino.

Por su parte, David Sow destacó la labor de Street Soccer Barcelona en la inclusión de jóvenes migrantes y personas en situación vulnerable, como las que viven en la calle: “A través del fútbol, la asociación crea un espacio seguro y permite tejer redes. En el terreno de juego desaparecen todas las diferencias”.

La jornada puso de manifiesto el valor del trabajo por la paz, tanto desde las instituciones como desde las entidades sociales, y la necesidad de apostar por la educación como herramienta fundamental para combatir los discursos de odio.


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