Un nuevo informe, titulado El impacto del racismo en España. Percepción de la discriminación por origen racial o étnico por parte de sus potenciales víctimas en 2024, elaborado por el Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (CEDRE), confirma lo que muchas personas de la diáspora africana ya saben por experiencia propia: el racismo en España no solo persiste, sino que está en aumento. El estudio, publicado en febrero de 2025 por el Ministerio de Igualdad, recoge la percepción y vivencias de más de 2.000 personas, con especial atención a las poblaciones negras africanas y afrodescendientes.
Una imagen social que empeora
El 63 % de las personas encuestadas considera que la sociedad española tiene una visión negativa de su grupo de origen, un porcentaje que ha crecido notablemente desde 2020. En el caso de las personas negras africanas y afrodescendientes, el aumento en esta percepción es de entre 15 y 20 puntos. Los medios de comunicación y las redes sociales juegan un papel clave en la difusión de prejuicios, mientras que el auge de discursos de extrema derecha ha reforzado la normalización del racismo.
Racismo cotidiano en múltiples ámbitos
El racismo no es solo una percepción: se materializa a diario en muchos espacios de la vida social.
- En el empleo, 8 de cada 10 personas declaran haber sufrido discriminación. Desde contratos que no se formalizan hasta tareas degradantes o salarios más bajos. Las mujeres afrodescendientes empleadas del hogar son especialmente vulnerables.
- En el acceso a la vivienda, un 73 % ha vivido situaciones discriminatorias como trabas para alquilar o exigencias adicionales injustificadas.
- En el trato policial, el 60 % de las personas negras africanas afirman haber sido identificadas o registradas sin motivo.
- En la sanidad y la educación, también se reportan situaciones de maltrato, burlas, exclusión o prejuicios por parte del profesorado o del personal sanitario.
Discriminación interseccional y consecuencias emocionales
La discriminación racial no ocurre de forma aislada. Suele combinarse con otros factores como el género, la clase social o la discapacidad, multiplicando su impacto. Las consecuencias son graves: ansiedad, estrés, aislamiento social y desconfianza hacia las instituciones. Pero también hay resiliencia: muchas personas encuentran en su identidad racializada una fuente de fuerza y orgullo.
Barreras para denunciar
A pesar del aumento de los casos, solo el 22 % de las personas que sufren discriminación presentan una denuncia. La desconfianza en la policía, el desconocimiento del proceso y el miedo a represalias son algunas de las causas. Además, el 46 % considera que la justicia en España funciona peor para las minorías étnicas.
¿Qué se necesita?
Las personas encuestadas señalan medidas claras y urgentes:
- Formación obligatoria sobre racismo estructural en centros educativos y administraciones públicas.
- Reformar la Ley de Extranjería y garantizar mecanismos reales de reparación.
- Luchar contra los discursos de odio en redes y medios de comunicación.
- Aumentar la representación de personas racializadas en espacios públicos y mediáticos.
- Fomentar espacios de encuentro y escucha intercultural.
Un recordatorio urgente
Este informe pone en evidencia que la lucha por la igualdad y el reconocimiento sigue siendo una tarea pendiente. Las experiencias de la diáspora africana en España muestran la necesidad de un compromiso real para erradicar el racismo estructural y construir una sociedad más justa, inclusiva y respetuosa con la diversidad.


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